La correa comunicativa

La clave para empezar a construir una buena comunicación con un perro sordociego reside en el manejo de correa.

Todavía hay creencias de que la correa limita a los perros, cuando puede utilizarse como una muy buena vía para comunicarnos con ellos, ya que un perro sordociego puede no sentirse seguro en determinados momentos y lo que necesita es estar conectado a nosotros para que ese apoyo y presencia sea tangible.

Lo ideal será partir de una correa de entre cinco y diez metros, dependiendo de la experiencia por el tutor en manejo, el entorno dónde se vaya a utilizar, etc.

¿Qué vamos a hacer ahora? Utilizar la tensión y las direcciones para guía a nuestro perro.

Fotografía de Lara Moca

Evitaremos siempre los tirones por nuestra parte, recuerda que ellos son conscientes de cuándo hay tirones por su parte y cuándo los hay por la nuestra.

Practica y encuentra que práctica se adapta mejor a vosotros, en mi caso por ejemplo, Menta sabe cuando tiene que levantar una pata para subir un escalón o bajar de la acera cuando levanto la correa, y mi «llamada» es poner tensión en la correa con dos toques.

Lo más importante que tienes que recordar, es que tu perro sordociego, sigue siendo un perro, eso quiere decir que el paseo es su paseo, siempre que podamos dejaremos que tengan libre elección de dónde ir, únicamente intervendremos en casos que realmente sea necesario.

No le exijas, así cuándo de verdad tengas que pedirle algo, le será más sencillo renunciar esa vez.

Alicia Alejo, educadora canina especializada en perros con discapacidad sensorial.